Sibaritas por Sevilla

Propuestas frescas y diferentes para salir de tapas y comer por Sevilla. Somos sibaritas en tiempos de crisis.

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La pincelada: un quiero pero no puedo

En pleno centro, en el barrio de La Alfalfa, entre bares donde se concentran los imberbes jóvenes sevillanos y del extranjero, se encuentra este gastrobar, que nos convenció más por su forma que por su fondo. Y es que pese a su coqueta decoración y cuidado diseño y aunque toda la carta tenía muy buena pinta, o porque no acertamos con la elección o porque el cocinero no tuvo su mejor día, no cumplió del todo nuestras expectativas.

La Pincelada - Carta - De tapas por el Centro de Sevilla

Un diseño acertado

Integrado en plena Alfalfa (calle Pérez Galdós), este local es una galería de techos altos y distintas salas, cuyo elemento más destacado son las pinturas que cubren sus paredes. No es el único local que basa su decoración en exposiciones de lienzos de distintos autores. También hemos visto esta tendencia en otros locales, como Barajas 20, lo cual puede ser un acierto si la exposición encaja con el ambiente del local, o un error si rompe demasiado el estilo del mismo. En este caso nos gustó la imagen colorista del bar y la música de fondo, que ayudaba a crear un agradable ambiente.

La Pincelada - Interior - De tapas por el centro de Sevilla

Al lío, cena para dos

Probamos La Pincelada hace un par de viernes por la noche. Nos sentamos en una mesa alta del primer salón. Hay una segunda sala con mesas bajas. No tuvimos problema para encontrar sitio pues no había demasiada gente. La carta está compuesta fundamentalmente por tapas, de tamaño ideal para compartir entre dos y así poder probar cuatro o cinco cositas. En este caso pedimos:

  • Milhoja de patata, foie y huevo de codorniz
  • Tacos de salmón marinado con vinagreta de lima y crema de queso
  • Lasaña de carrillada ibérica guisada al vino dulce
  • Croquetas de boletus, espinacas y chistorras

Las dos primeras tapas nos gustaron, especialmente los tacos de salmón, si bien hay que decir que estos dos sibaritas tienen debilidad por este pez de la familia de los salmónidos. En cambio, la carrillada no nos acabó de convencer, y es que tenía un sabor demasiado intenso, quizá se le fue al cocinero la mano con alguna especia. Preguntamos a un camarero pero no obtuvimos explicación, cabe decir que los camareros nos parecieron un poco inexpertos.

Por último, y como único fallo imperdonable, las croquetas. Y es que en condiciones normales, seguro que están exquisitas, pero en este caso no estaban bien fritas y se notaban congeladas por dentro.

La Pincelada - Croqueta de espinacas y de boletus

Las croquetas de la discordia

Todo esto, junto con cuatro cervezas y cuatro copitas de vino blanco, nos salió por 31 € (15,5€ por barba).

Una cuestión de expectativas

Un entorno y una carta muy conseguida que choca con la inexperiencia del servicio y algunos deslices en la cocina. Nos quedamos con la intención de dar una segunda oportunidad.

Situación: Calle Perez Galdós, 20 (La Alfalfa). Aquí tienes su ubicación en Google Maps.

Lo mejor: Su diseño y la música de fondo hacen que el ambiente para comer sea muy agradable.

Lo peor: Esos deslices en la cocina y el servicio algo verde.

¿Y tú?, ¿has estado en La Pincelada? Dinos que te pareció.

 

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