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Vinacle Alameda, el restaurante que quiso ser bar de tapas

Del dicho al hecho, hay un largo trecho, y del restaurante al bar de tapas, una buena caminata. Al menos eso nos pareció en nuestra visita al nuevo Vinacle Tapas, un local decorado con elegancia dentro de un edificio histórico ubicado en el corazón de La Alameda.

A bombo y platillo

A través de la publicidad tuvimos noticia de la apertura de la primera sucursal de este conocido restaurante de Nervión. Con más curiosidad que tentación, nos acercamos para tantear la carta de tapas, y ver qué había detrás de tanta publicidad.

La primera sensación fue de formalidad y corrección, lejos del toque casual e imaginativo que destaca en la mayoría de los bares de tapas que puedes encontrar por la Alameda.

Viniendo de Restaurante de comedor, la carta de tapas parecía estar perfectamente adaptada a las tendencias de los nuevos tiempos, con unas tapas que aunaban materia prima de moda con toque de literatura inventiva, a precios medio-altos, que a veces se justifican, y otras muchas no.

De tapas a Vinacle Alameda

Éramos cuatro a la mesa. Tiramos de Riberas y cervezas para hidratarnos. Para comer, pedimos dos tandas de tapas, una para cada uno. La primera compuesta por los siguientes platos:

  • Salteado de setas con magré de pato y reducción de vino de naranja. Correcto sin más, como el local. Por 4,60 €.
  • Rabo de toro. Rico pero falto de calor. Por 3,80 €.
  • Crujiente de confit de pato con coulis de frutos rojos. Rica tapa. Por 4,80 €
  • Solomillo con salsa de foie y patatas horno. Minúscula tapa y algo fría. Por 4,60 €.
Rabo de toro

Rabo de toro

Un tanto decaídos, y no por la conversación, lo intentamos de nuevo pensando en lo difícil que debe ser para un recién llegado competir en una zona con tanta competencia, con bares como Antojo, Duo Tapas, Nikkei o Roof Sevilla.

Para la segunda ronda, nos decantamos por una Minihamburguesa de langostinos y vieiras con cebolla confitada, un rico canapé de 4,90 € y tres tapitas más: “Taco de salmón”, “Chuletitas de cordero al queso”, y “Presa ibérica” todas con sus apellidos y sus rimas correspondientes, pero que te abreviamos porque sino se nos va a hacer de noche.

Tras esto nos retiramos pronto, justo antes del show flamenco que quizás nos hubiera animado. La cuenta total se frenó sin esfuerzo en 51,30 € (13€ por persona), dentro de nuestras fronteras.

Dónde está: Alameda de Hércules, 22. Ver mapa.

Lo mejor: local agradable, dentro y fuera, en la zona de ambiente.

Lo peor: la distancia entre querer y poder.

Una pregunta: ¿puede un restaurante dedicarse al tapeo?

5 Responses to Vinacle Alameda, el restaurante que quiso ser bar de tapas

  1. lalo says:

    No sabéis lo útil que sois para mí desde que os descubrí el pasado findesemana!!!
    estoy leyendo todas vuestras entradas poco a poco!!
    el domingo probé “El Gallinero de Sandra” y me encantó!!

    No he ido todavía a Vinacle pero no he leído muy buenas críticas, en relación calidad precio.
    Respecto a si un Restaurante puede convertirse un bar de tapas…creo que sí pero teniendo la idea muy clara. En algunos casos…hasta funciona!!;)

    bessis!!

  2. azahar says:

    “el restaurante que quiso ser bar de tapas”

    Parece más el restaurante que quiso ser gastrobar.

  3. Jokin says:

    Hola Lalo, gracias por seguirnos.
    Justo lo que queremos es ser útil, y de camino disfrutar descubriendo sitios y cosas que nos dejen buen sabor de boca.
    Como bien dice Azahar en otro comentario, el Bar de tapas ha evolucionado hasta Gastrobar, y ya nos cuesta conformarnos con menos.
    Por suerte, aqui es imposible aburrirse.

    ¡Buen provecho!

  4. Suso says:

    No entiendo mucho de esto, pero creo que uno de los mejores ejemplos de restaurante que quiso ser bar de tapas, ¿o quizás a la viceversa?, está en el Eslava, ¿no creeis?

  5. Blas says:

    No recuerdo si en Eslava fue antes el huevo o la gallina, el bar de tapas o el restaurante, pero lo cierto es que allí hagan lo que hagan se come genial.

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